martes, 14 de junio de 2011


Esclava en el silencio

¿Recuerdas cuando te dije:
Te amaré hasta la muerte?
Aquel día no pensaba
que yo lucharía en el frente,
Que serías mi enemigo
al que yo juré amor;
al que le daría la vida y pediría perdón.

Me anulaste por completo
Heriste mi corazón
Los golpes no me importaban,
solo quería tu amor.

Qué será lo que Dios concede.
Qué don, para amarte así.
Qué venda pone en los ojos
para dejarnos sufrir.

No he ganado la batalla
y me siento derrotada.
No quieres dejarme sola
Aunque  tú ya no me amas,

Quieres seguir maltratándome,
viendo que  mi vida acaba,
muriéndome en el silencio
como si fuera tu esclava.

Maria José Robledo




ENSAYARÉ UNA SONRISA

Hoy en mi soledad voy a ensayar una sonrisa
No sé si me acordaré,
Pero quiero escaparme de esta cárcel sin rejas
Tu amor no puedo olvidarlo.

Me encerré para pensar y no pensaba
Me encerré para olvidar y no olvidé
Pero hoy ensayaré una sonrisa
Para ver si recuerdo tu nombre para olvidarlo
Por que el recuerdo y el olvido me están enfermando

Al fin y al cabo
Soy yo quién me hago daño
Porque tu ya me has olvidado
Y te veo por la calle
Como si fuéramos extraños
Tu del brazo de otro hombre
Y yo sigo enamorado.

María José Robledo



Escucha

Un poema no es para danzar,
no requiere modas.
Las palabras de amor,
son las mismas
en cualquier tiempo
pasado, presente o futuro.

Un poema no es para danzar,
un poema es solo para escuchar.
Esas palabras, esos susurros al oído…
Es trasladar el cuerpo y el corazón
a un edén de ternura.
Escuchando y diciendo,
lo que los sentimientos esconden,
aún cuando no haya llamado el amor a tu puerta.

A quién no le gusta sentirse alagado
al oír decir te amo.
Por eso un poema no es para danzar,
un poema es tan solo para escuchar
Esa  melodía que te envuelve
Y te traslada en el arte de soñar.  

María José Robledo

Vamos mi niño, vamos,


LA FERIA DE ABRIL

Vamos mi niño, vamos,
corre aquí a mi lado,
no te entretengas con nadie,
mira que no llegamos.

Los caballos ya se oyen,
a lo lejos relinchando,
ya van pasando carretas,
con mantones adornados,
con claveles, clavellinas
y macetas de geranios.

El aire huele a flores
a alegrías y a cantos,
a cantos de sevillanas,
a guitarras y castañuelas,
y el corazón se alegra
al lado de la candela.

Corre mi niño corre,
corre que no llegamos,
y quiero que tu me veas,
con mi traje apretado.
Con los volante fruncidos,
con mi cola de caballo,
adornada con peineta,
y con un clavel al lado.

María José Robledo
Mi niñez

Cuando yo era pequeña, era feliz
con un caramelo envuelto en papel de celofán,
con el papel hacía música
cantaba y bailaba

Era feliz, cuando con un cartón y una cuerda
me hacía unas chanclas,
con ellas, corría, tropezaba y me caía,

Era feliz cuando al lado de la chimenea
cogía un carbón, pintaba un mamarracho,
que ni sabía lo que era. Y le ponía nombre.

Era feliz, cuando me sentía
acurrucada en los brazos de mi madre,
quería sentirme toda la vida pequeña.
Para que sus brazos,
siempre pudieran llegar para abrazarme.

Entonces todas estas cosas eran importantes y grandes
Tan importantes y grandes que no las puedo olvidar
Y hoy me sirven para recordar

Y de vez en cuando,
voy buscando, algún caramelo
que lo envuelva un papel de celofán,

Y cuando siento nostalgia
intento hacer música
pero la música, ya no suena igual

María José Robledo

NUNCA TENDRIA QUE LLEGAR

TODOS HEMOS DE LLEGAR
hay un hogar del anciano
donde tendremos  que ir
es para no molestar
y no tener que sufrir .

Los ancianos que  ya fueron niños
Que fueron adolescentes
Conocieron el cariño
Ese cariño que nunca miente
que tampoco   es egoísta
es un cariño permanente

y cuando fueron padres
Repartieron tanto amor
Pasaron noches en vela
para proteger los sueños
a esos hijos del amor.
                                                                                    
dieron parte de sus vidas.
Para que nade faltara
Y que la felicidad siempre en la casa reinara,
a hora arrinconados
ya no les miran la cara
les dicen que son ancianos
que ellos ya no saben nada.

asolas ellos recuerdan
lo mucho que adoraban
a sus hijos tan queridos
que hoy no los quieren en casa.

aun saín ellos perdonan
pues no los cambian por nada
son los hijos del amor
los hijos de sus entrañas
y aun  dicen. Mi vida daría
si a ellos les hace falta
no me importa que me digan
que ya no valgo para nada.

Un tiempo fueron felices
Todos juntos en la casa
La casa era pequeña
Pero allí nadie sobraba.

Ahora al ser ancianos
Sueñas con aquellas casas
Que forjaron con tanto amor
Sin pensar en el mañana.
María José Robledo


UNA COPA UNA MENTIRA

Porque te llaman borracho,
por una copa de vino,
si soy yo quien te la ofrezco,
soy yo quien te la sirvo.

Si solo con una copa,
me dices palabras bellas,
me dices que soy hermosa,
que soy yo tu princesa.

Me haces soñar despierta,
sintiéndome  protagonista,
de un cuento sin leyenda.

Te sirvo una copa de vino y qué,
si es lo que yo necesito,
que me digan palabras lindas,
que digan que soy bonita,
si me da igual que sea mentira.

Si no hay mejor mentiroso,
que una copa de vino,
a solas y a escondidas.

Pero ya sé que es mentira,
porque antes de servírtela,
tú me tomas de las manos,
retirando tu mirada de la mía.

Y sin decirme una palabra,
sé que no es el corazón que  habla,
sino esa copa bendita,
que te sirvo en mi casa,
a solas y a escondidas.

María José Robledo


No me mientas

SI ME MIRAS A LA CARA

Me gusta la gente que dan la cara,
que miran de frente cuando hablan.

Que no retiran la mirada
al decir una mentira
y, sin saber cómo enfrentarla,
espera una respuesta
para después disfrazarla.

Jamás conocemos las personas,
quizás nuestro enemigo
es el mas leal de todos,
es el que nos hace enojar.
El que siempre juzgamos,
el que se le ve venir
sin saber disimularlo.

Yo prefiero un enemigo
que un buen amigo
que te da de lado.

María José Robledo

No te Recuerdo

OLVIDAR O RECORDAR
Palabras que de tus labios
me sabían tan dulces
como la caña de azúcar.

Pero ahora ya estás lejos
y para olvidarte
las tengo que transformar
en palabras de amor
que suenen huecas y vacías.

Palabras sin alma,
sin esperanzas y sin vida.

Tus palabras de amor
las recuerdo viejas,
cansadas de tanto oírlas.

No te buscaré
para no encontrarte,
y no te encontraré
para no amarte.

María José Robledo

No estoy triste

MI CORAZÓN ME TRAICIONA

No sufras, no estoy triste.
No importa que esos brazos
a los que yo siempre me abrazaba
ahora a otra persona abracen.

No estoy triste,
es mi estúpido corazón
que me traiciona.

No estoy triste,
es esta melancolía,
esta nostalgia de estar sin ti,
la que ahora me ahoga.
Es la que me hace pensar,
dónde estarás ahora.

Si podrás vivir sin mí,
al lado de otra persona,
pero ya ves, no estoy triste,
porque sé que no serás feliz,
pensado, cómo será el mañana sin mí.
Por eso no estoy triste,
porque sé que jamás podrás ser feliz
si no estoy a tu lado
si no me tienes junto a ti.

María José Robledo

MIS POEMAS DE RADIO

sin las miserias de tu amor.

REMIENDOS DE AMOR

No quieras remendar mis heridas,
ni trates de amarme sin amor.
Deja que mis heridas cicatricen
sin las miserias de tu amor.
Algún día me veras
alegre como un jilguero
con las plumas bien brillantes
cantándole a los luceros

olvidando tantas penas
que tus caricias me dieron
enterrando el pasado
y renaciendo de nuevo.

María José Robledo